ACREDITACIÓN DE MERMAS E IMPUESTO A LA RENTA EMPRESARIAL

Marco Mejía Acosta
Miembro del Equipo Técnico de la Revista Análisis Tributario.

La jurisprudencia informa que los gastos aceptados deberán estar acreditados, aunque en la Ley del Impuesto a la Renta (LIR) solo se ha precisado dicha exigencia en algunos egresos. Es el caso de las mermas y desmedros de existencias.

En efecto, el egreso de mermas por existencias, en tanto se entienda necesario o causal, será deducible si se encuentra acreditado según lo señalado en los respectivos los artículos de la LIR.

Sin embargo, la LIR no regula la referida acreditación, sino su Reglamento. Entonces resulta necesaria una corrección normativa o por lo menos una interpretación jurisprudencial.

La norma reglamentaria indica que cuando la SUNAT lo requiera, el contribuyente deberá acreditar las mermas mediante un informe técnico emitido por un profesional independiente, competente y colegiado o por el organismo técnico competente.

Dicho informe deberá contener por lo menos la metodología empleada y las pruebas realizadas. En caso contrario, advierte también el Reglamento de la LIR, no se admitirá la deducción.

La jurisprudencia señala que con el informe técnico habrá de sustentarse, entre otros, el origen, la calificación de la merma y si se encuentra dentro de los márgenes normales de la actividad realizada, precisando la metodología empleada y pruebas realizadas, elementos que serán evaluados por la Administración Tributaria a efecto de establecer si se encuentra acreditada la deducción.

Ahora bien, el Reglamento de la LIR define a la merma como aquella pérdida física, en el volumen, peso o cantidad de las existencias, ocasionada por causas inherentes a su naturaleza o al proceso productivo.

Dichas características no resultan del todo claras para identificar a las mermas o diferenciarlas de otro tipo de pérdidas, de allí que surjan recurrentes dudas. Por ejemplo, en la polémica RTF N° 12215-4-2011, y siguiendo una perspectiva contable, se indica que la merma es “la evaporización o desaparición de insumos, materias primas o bienes intermedios durante el proceso productivo o de comercialización, lo que significa que el material desaparece”. No son mermas, según el Tribunal Fiscal (TF), los saldos negativos por variaciones temporales en el volumen de hidrocarburos.

La RTF Nº 3582-4-2011 contiene interesantes criterios interpretativos respecto al concepto mismo de lo que debemos entender por merma (como una pérdida física de existencias) y por la manera en que sea acreditada de acuerdo a la legislación correspondiente.

El caso analizado fue una controversia sobre el reparo a la deducción de mermas relativas al alcohol y su traslado (por carga y recepción), particularmente en cuanto a los alcances de su necesaria acreditación con un informe técnico que reúna determinada información.

Debe notarse que durante el procedimiento contencioso tributario la SUNAT habría expresado realmente dos argumentos: primero, que no había informe, es decir el “informe técnico” del 21 de enero de 2009 fue presentado para hacer frente a las observaciones en la etapa de fiscalización (entendemos como medio de prueba general) y no para acreditar las mermas del ejercicio 2007 (como medio de prueba específico señalado por la norma); y, segundo, que en todo caso dicho documento no contiene la información necesaria que acredita la merma.

El TF evita pronunciarse sobre la primera consideración, y con ello podría dar pie a que se entienda que el informe técnico en referencia puede ser válidamente elaborado (o emitido por lo menos) con posterioridad al ejercicio al que corresponde la deducción de la merma.

De hecho, vemos que en la citada Resolución se ingresa a ver el contenido del informe técnico presentado por el contribuyente (emitido en el año 2009 respecto de reparos del ejercicio 2007), lo cual hace suponer que en el hipotético caso que dicho informe sí se hubiera encontrado bien elaborado, el reparo finalmente podría haberse levantado; dicho en otras palabras, no hay un rechazo formal y de plano a su valor por la fecha en que fue emitido y, asimismo, entendemos, que no fue tratado como una prueba general sino como el medio de prueba señalado por la norma reglamentaria de la LIR para acreditar las mermas.

Por otro lado, es cierto también que en algunos casos excepcionales se ha prescindido de la elaboración y presentación de informes técnicos debido a normas sectoriales especiales que acreditan por sí mismos y con suficiencia la pérdida ocurrida que es materia de deducción.

En ese marco, el mandato literal sobre la forma de acreditar las mermas, que es insuficiente en muchos casos por discordancia con la realidad comercial, justificaría un ajuste normativo o cuanto menos una mayor interpretación jurisprudencial que descarte o confirme la validez y suficiencia de las citadas normas reglamentarias que las amparan.

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