VERDAD MATERIAL VERSUS VERDAD FORMAL

Julio Guadalupe Báscones
Socio de Rodrigo, Elías & Medrano, Miembro de la Asociación Peruana de Derecho Aduanero y Comercio Internacional - APDACI.

Entendemos por “Verdad Material” aquel acontecimiento o conjunto de acontecimientos o situaciones fácticas que se condicen con la realidad de los hechos. Ejemplo: si en el proceso de fabricación de un producto exportado realmente fue utilizado un insumo importado, entonces, dicho producto exportado contendrá o tendrá incorporado al referido insumo importado (Verdad Material sustentada en la realidad).

Entendemos por “Verdad Formal” aquella que fluye de las declaraciones de los administrados y que sirve, a priori, de sustento de las peticiones o requerimiento de estos. Ejemplo: el beneficiario del Drawback declara que el producto exportado mediante una determinada DUA de Exportación contiene o tiene incorporado un insumo importado (Verdad Formal sustentada en documentos).

El escenario ideal, y lo que además se necesita, es que la Verdad Formal sea un reflejo de la Verdad Material para que así exista coherencia y exactitud entre lo que realmente ocurrió y los registros documentarios a cargo de la autoridad administrativa. No obstante, esto no siempre ocurre.

En efecto, y sin entrar al análisis de actos intencionales y dolosos, sucede con mucha frecuencia que los administrados cometen errores involuntarios al momento de efectuar sus declaraciones, situación que origina que la Verdad Material no se condiga con la Verdad Formal. Ejemplo: el beneficiario del Drawback declara que el insumo utilizado en el proceso productivo de la mercancía exportada había sido nacionalizado mediante la DUA 1 cuando en verdad había sido nacionalizado mediante la DUA 2.

En estos casos, como es natural, deberá efectuarse la rectificación necesaria con el fin de que la Verdad Formal contenida en una declaración (que habría devenido en una “verdad aparente” sustentada en una información errónea) coincida con la Verdad Material.

En el ámbito aduanero, la posibilidad de rectificar las declaraciones aduaneras en general ha sido prevista en el artículo 135° de la Ley General de Aduanas, el cual establece que “la declaración aceptada por la autoridad aduanera sirve de base para determinar la obligación tributaria aduanera, salvo las enmiendas que puedan realizarse de constatarse errores”. Por su lado, el artículo 136° de esta norma señala que “el declarante puede rectificar uno o más datos de la declaración aduanera hasta antes de la selección de canal de control o en tanto no exista una medida preventiva sin la aplicación de sanción alguna”.

Sobre el particular, resulta ilustrativo lo resuelto por el Tribunal Fiscal mediante la Resolución N° 13494-A-2008 en el sentido de que:

“…las referidas solicitudes de Drawback deben ser rectificadas porque la información consignada inicialmente no corresponde a la realidad, siendo la correcta la que la recurrente presenta en vía de reclamación, debiendo tenerse en cuenta que las facturas que se presentan en esta oportunidad no se consignaron inicialmente en las Solicitudes de Drawback por error”.

“ la aplicación de los principios de primacía de la realidad y de verdad material no supone que la Administración Aduanera no deba verificar si la recurrente tiene efectivamente la calidad de productor de las mercancías que se exportan y acoge al régimen de Drawback, por el contrario, propone que se verifique el cumplimiento de dicho requisito en su sentido más estricto y en tal sentido, su aplicación en este caso no implica una vulneración al principio de legalidad, sino que lo complementa”.

“En las solicitudes de Drawback en cuestión la recurrente no ha proporcionado información falsa, sino que ha proporcionado información errada que no ha tenido incidencia en su derecho a acogerse a dicho régimen ni afectó la determinación del monto a restituir …”.

De lo anteriormente expuesto, podemos extraer las siguientes conclusiones:

(i)             La información errónea que de manera involuntaria el administrado pueda consignar en su declaración siempre podrá ser objeto de rectificación con la finalidad de que la Verdad Formal sea efectivamente reflejo de la Verdad Material. Dicha rectificación, además de deseable, es necesaria para que los registros de la Administración constituyan fuente confiable de análisis y referencia.

(ii)            El administrado siempre estará en aptitud de solicitar la rectificación de los errores cometidos en su declaración. La Administración no podrá rechazar estos pedidos y deberá proceder con la respectiva rectificación tras verificar que lo alegado por el administrado se corresponde con la realidad de los hechos

(iii)           Un error nunca podrá ser fuente generadora de derechos ni de obligaciones para los administrados. Del mismo modo, el error “per se” nunca podrá constituir justificación suficiente para pretender dejar sin efecto y/o retirar derechos concedidos a los administrados.

(iv)          Tras detectar la comisión de errores, la Administración contará siempre con el derecho de iniciar un proceso de investigación (“cumplimiento de legalidad”) sobre la declaración del administrado. En contrapartida, el administrado siempre contará con el derecho de acreditar la manera en que realmente ocurrieron los hechos (Verdad Material). 

(v)           El error cometido por el administrado podría suponer el haber cometido una infracción y la consecuente aplicación de una sanción.

(vi)          Las conclusiones precedentes resultan plenamente aplicables al ámbito aduanero.

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